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Chile se encuentra en un momento clave de desarrollo ya que las estadísticas indican que la posesión de coches continuará aumentando exponencialmente, paralelamente con el crecimiento del poder adquisitivo de la población chilena. Es notable el contraste con países como Suecia o Alemania, donde la posesión de coches ha ido disminuyendo en los últimos años, y los ciudadanos se decantan por la utilización del transporte público y la bicicleta (“End of the car age: how cities are outgrowing the automobile”). La clave de esta divergencia es el acceso a un transporte público de calidad.

 

Si, tal como indican las predicciones, aumenta la posesión de coches en Chile, es obvio esperar que las congestiones en las grandes ciudades crezcan y la duración de los viages también, teniendo un impacto negativo en el bienestar de los ciudadanos. Pero, no es sólo el esperado crecimiento del poder adquisitivo de los chilenos que juega a favor de la utilización del vehículo privado, sinó el propio modelo actual de transporte público. En primer lugar, el transporte público no es de buena calidad, y los habitantes que lo utilizan no quedan satisfechos, puntuándolo con un 3 sobre 10 en la última encuesta hecha; “Transporte público es el servicio peor evaluado por clientes”). En segundo lugar, la sociedad chilena percibe el transporte público como anticuado y a la vez en las grandes ciudades como Santiago de Chile una parte importante de la población evade su pago. Por ejemplo, en este artículo vemos que más de un cuarto de los usuarios no pagan el billete del autobús; “Transantiago llega a su menor nivel de uso, incluso sumada histórica evasión de pasajes”. Finalmente, siendo la posesión de un coche particular percibida como un método de transporte de más calidad, más ágil y eficiente respeto al tiempo y la fiabilidad, los ciudadanos prefieren utilizarlo, aunque son conscientes del impacto medioambiental.

 

Delante de esta realidad, el gobierno del país está apostando por la mejora del transporte público. En esta línea, en 2013 se creó la División de Transporte Público Regional, formando equipos diferenciados localizados en las diferentes necesidades de los habitantes de cada región del país. Además, ésto ya ha tenido un gran impacto social, como ahora la reducción del precio de más de 3.000 servicios de medios de transporte y el aumento de la accesibilidad en zonas rurales, permitiendo por ejemplo que unos 42.000 niños de zonas apartadas y de recursos limitados ya tengan transporte escolar gratuito.

 

A continuación, presentamos los objetivos clave en los que está trabajando el gobierno Chileno para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a través de un mejor transporte público. Cabe destacar que muchos de los puntos tienen un estrecho vínculo con la innovación en las Smart Cities, y de cara al 2020, el Estado espera haber cumplido estos objetivos.

 

– Asegurar la calidad del servicio y continuidad operacional de las infraestructuras y del sistema de transporte de las ciudades, a través de una gestión integrada de la movilidad y la masificación de sistemas automatizados de captura de datos operacionales de los servicios e infraestructuras.

 

– Aumentar la cantidad de información que se entrega, mediante la generación de nuevos servicios de información de movilidad integrales. Y a la vez, entregar más alternativas y facilidades para desplazarse con diferentes medios de transporte público y poder tomar decisiones antes y durante los viajes.

 

– Hacer accesible el transporte público a todas las zonas rurales donde la oferta de éste es ínfima, y también continuar actualizando las flotas. A la vez, mejorar la conectividad entre zonas rurales y urbanas.

 

– Ofrecer más seguridad en el sistema de transporte a nivel nacional, incorporando tecnologías de monitoreo y control automático de velocidad y variables de comportamiento vial, con la finalidad de obtener indicadores que permitan localizar acciones preventivas concretas.

 

– Invitar los ciudadanos en procesos de diseño y creación de nuevas soluciones tecnológicas, a través de ecosistemas de innovación entorno a la movilidad. El Estado reconoce la importancia de la colaboración con los chilenos para construir modelos de ciudades inteligentes.

 

– Aumentar la sostenibilidad y disminuir las externalidades del sistema de transporte público urbano mediante tecnologías y estrategias que acoten el numero de viajes, disminuyan la huella de carbono y reduzcan el impacto ambiental del sistema de transporte.

 

– Fomentar el uso de medios de pago inteligentes, una vez se hayan consolidado condiciones mínimas de operación y sostenibilidad para facilitar el pago a los ciudadanos, la intermodalidad y conseguir mejores servicios.

 

– Ser percibidos por los ciudadanos como un sistema de transporte publico de calidad, integrado física, modal, operacional, y espacialmente en toda la red metropolitana. Y ser conocidos como una división eficiente, moderna y transparente.

 

Alcanzándose estos objetivos se espera un cambio de proporción en el uso de transporte público respeto el privado, convirtiéndose el primero en un 44% de los viajes, el 2025, y el transporte privado pasando a ser un 56% (a diferencia del 68% que se prevé si no cambiara la situación actual).

 

Para más información podéis consultar la página siguiente desarrollada por el Gobierno de Chile:
Visión estratégica