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Con la llegada del verano, aumenta potencialmente el turismo de discotecas y, con él, las aglomeraciones. A raíz del accidente que ocurrió en 2012 en el Madrid Arena, la normativa acerca del control de aforo ha avanzado y el municipio balear de Sant Josep de Sa Talaia ha decidido tomar acción.

 

Ibiza es un referente del ocio nocturno a nivel internacional por el cual, junto a la oferta de sol y playa, constituye uno de los motores económicos más potentes de la isla. Según el Anuario de Turismo de las Islas Baleares de 2016, las empresas del sector facturaron más de 400 millones de euros en 2016 y emplearon a cerca de 8.000 personas.

 

Sant Josep de Sa Talaia es el epicentro del ocio de las Pitiusas y registró en agosto de 2017 una tarifa media diaria de 188,6€, bastante superior a los 126,7€ del conjunto de las Baleares. No obstante, dichas ventajas económicas generan mucha discrepancia entre los habitantes de la isla, pues el turismo de discotecas genera molestias como ruidos, fiestas ilegales y consumo de drogas.

 

Al tratarse de una actividad controvertida, las autoridades baleares han empezado a velar por una mayor regulación del sector. En esta línea, el 13 de marzo de 2017, el Ayuntamiento de Sant Josep de Sa Talaia aprobó una ordenanza municipal reguladora del aforo máximo de actividades y sus sistemas de control. Esta obliga a instalar un contador de personas automático en las actividades turísticas de entretenimiento cuyo aforo permitido sea de más de 200 personas. Este será el primer verano en que estará vigente la normativa y, con ella, el Ayuntamiento quiere reducir los excesos de aforo que ocurren a menudo en Ibiza debido a la alta demanda del turismo de discotecas.

 

Otras comunidades autónomas están realizando avances en su legislación, como Cataluña, Aragón, Madrid, País Vasco y Canarias, mientras que la Comunidad Valenciana ya dispone del Decreto 143/2015, del 11 de septiembre por el que obliga a los espectáculos públicos a disponer de un contador de personas automático en sus infraestructuras cuando su aforo permitido supere las 2.000 personas.

 

Aunque no sea un requerimiento legal, siempre se recomienda realizar un control de aforo, pues permite la identificación de zonas congestionadas, la visualización del flujo de visitantes y la creación de alarmas de ocupación en tiempo real. Es importante que se realice mediante un contador de personas automático con una fiabilidad mayor al 98% para poder tolerar la afluencia máxima sin riesgos.

 

Además de su clara función de seguridad, disponer de contadores automáticos también permite conocer el comportamiento de los usuarios, por lo que locales de ocio se pueden beneficiar de la información aportada para mejorar su gestión de colas, planificar al personal y optimizar recursos. Finalmente, concluir que la instalación del sistema ofrece información clave para mejorar el rendimiento de su negocio y la toma de decisiones estratégicas.