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Los edificios de oficinas, hospitales, comercios y escuelas son algunos de los principales consumidores de electricidad. Una parte significativa de este consumo energético se atribuye a los sistemas de ventilación e iluminación encargados de mantener el confort de las personas que hay, pero en la mayoría de casos estos sistemas funcionan de forma fija sin tener en cuenta la ocupación real del espacio. De hecho, en muchas ocasiones, estos sistemas están programados para garantizar el confort cuando el aforo es máximo y, por lo tanto, durante muchas horas funcionan de manera sobredimensionada. 

 

No obstante, cada vez hay más consciencia respecto al consumo energético, ya sea desde el punto de vista medioambiental o de ahorro económico. Y es que España es el país con el gas y la electricidad más caros de nuestro entorno. ¿Pero de qué ahorro económico estamos hablando?

 

Los ahorros potenciales dependen del clima, época del año y sobre todo de cómo varía la afluencia de personas a lo largo del día, pero la mayoría de informes hablan de ahorros mínimos del 15%. Demos, por ejemplo, un vistazo a un experimento realizado en escuelas noruegas (podéis consultar el detalle del experimento aquí).

 

El experimento se hizo en varias clases de 81 escuelas noruegas, escogidas aleatoriamente y con 22 alumnos de media. Se compararon dos tipos de sistemas de ventilación bajo demanda: uno basado en los niveles de concentración de CO2 y otro basado en contadores de personas automáticos que medían la afluencia real. El sistema basado en los niveles de CO2 consiguió reducir de media el consumo energético en un 38% y el sistema basado en los contadores de personas, que era también más barato, consiguió hacerlo en un 51%.

 

A parte de monitorear la afluencia en tiempo real, otro reto tecnológico que tienen las empresas que quieran ser eficientes energéticamente es adaptarse para que sus sistemas de ventilación e iluminación respondan a este tipo de información.

 

Convertirse en una empresa ecoeficiente requiere cierto cambio de mentalidad que no siempre es fácil, pero los números hablan por sí solos y el esfuerzo, seguro, tendrá su recompensa.