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A menudo, para hacer control de aforo, se utilizan sistemas automáticos de conteo de personas que ofrecen una precisión muy baja y, normalmente ésto ocurre porque el margen de error estimado no se calcula correctamente.

 

Por ejemplo, se puede pensar que usando un contador de personas con una precisión en el conteo del 95% en un evento donde se esperan, imaginemos, 50.000 personas, el error máximo esperado será de +/-2.500 personas (5% * 50.000 personas). Y puede ser que este margen resulte aceptable. Pero el problema es que con elevada probabilidad, el error en realidad será el doble como mínimo. Y es que en recintos grandes como el que tiene que acoger un evento multitudinario, los contadores de personas se instalan en los accesos donde los visitantes entran y salen. Si por el contrario los contadores se instalaran cubriendo todo el perímetro del lugar, la inversión sería descomunal. Por otra parte, se podría optar a utilizar las cámaras de seguridad para hacer el conteo automático pero la resolución de la imagen no permitiría alcanzar una precisión como la anunciada. Entonces, en estos casos, en los cuales los contadores se ponen en los accesos, el error no debe estimarse sobre el aforo esperado, sino sobre el número total de entradas y salidas que los visitantes harán, ya que puede haber una equivocación cada vez que alguien entra y sale. Ahora, siguiendo el ejemplo anterior, si en un evento como un concierto todo el mundo entra y sale como mínimo una vez, el error esperado es de 5.000 personas (5% *100.000 entradas y salidas) en vez de 2.500. Es posible que esta nueva cifra ya no resulte tan aceptable. Pero además, tenemos que tener en cuenta que es muy probable que los visitantes, como mínimo una parte de ellos, salgan del recinto para volver a entrar más tarde. Supongamos que la mitad de los asistentes de este evento hacen lo comentado; entonces en este caso, tendremos un error esperado de 7.500 personas (5% * 150.000), cuya cifra ya representa un 15% del total de asistentes esperados.

 

En definitiva, el error esperado será mayor cuanto más movimiento haya en las entradas y salidas, y ésto se acentúa en espacios pequeños con mucho tránsito en ambos sentidos, como por ejemplo, los andenes del metro. Si imaginamos un andén con una capacidad de 200 personas, donde cada cinco minutos llegan 100 personas y llega un metro también cada cinco minutos, de donde bajan 100 personas; el error esperado con un contador que ofrezca una precisión del 95% es de +/- 120 personas al cabo de una hora. En una situación así, el ojo humano ofrecerá muchas más garantías que un contador de personas. De hecho, en espacios pequeños como andenes de metro o salas de reuniones la opción más recomendable es la de cubrir todo el perímetro con sensores en el techo. Y en este caso, el error estimado sí que se tendría que calcular sobre el aforo medio esperado.

 

Para finalizar, es crucial entender muy bien como se calcula el error de los sistemas de conteo para ser conscientes de la afluencia máxima que se pueda tolerar sin asumir riesgos.