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La gente cada vez va menos a los museos: un estudio de la NEA¹ y este artículo de The Guardian analizan el descenso de visitantes en países como los Estados Unidos de América y el Reino Unido. No obstante, el ritmo de visitantes de los museos y centros patrimoniales de Barcelona no ha parado de crecer en los últimos años: desde el 2010 y hasta el 2016, las visitas han aumentado en un 49%, pasando de los 17’5 millones a los 21’6².

 

A pesar de las buenas cifras de visitantes en Barcelona, la realidad es desigual entre los diferentes centros: La Sagrada Familia, La Pedrera o el Museo del Barça, que se llevan una parte muy importante del pastel porque representan puntos emblemáticos de atracción turística, han visto aumentar significativamente el volumen de visitantes, y esto ha marcado la tendencia general del sector.

 

Otros centros que pueden presumir de mantener un volumen equilibrado entre público extranjero y local, como el MNAC, también han conseguido mejorar su cifra. Pero la verdad es que no todos los centros pueden decir lo mismo. De hecho, desde el sector, la situación desde el punto de vista social no se considera satisfactoria, tal y como apunta el gestor cultural Xavier Fina en este artículo en el periódico Ara, que considera que “hay la asignatura pendiente del vínculo con la ciudadania”.

 

Que el público local deje de ir a los museos podría explicarse por un creciente desinterés por el arte y la cultura. O podría explicarse por un fenómeno mucho más transversal y evidente: a la gente cada vez le cuesta más salir a la calle. En un mundo donde se puede comprar cualquier cosa o comer de restaurante desde el sofá de casa, es de esperar que muchas personas no abandonen la comodidad del hogar si no es para disfrutar de algo más interesante que un puro trámite. Visitar un lugar hoy, pues, tendría que ser sinónimo de poder vivir esto que se llama “una experiencia”.

 

Fijémonos, por ejemplo, en los centros comerciales: después de años de acumular pérdidas de visitantes, muchos de ellos han dejado de ser espacios donde simplemente se acumulaban tiendas para convertirse en centros lúdicos donde la gente puede ir, incluso, al gimnasio. Lugares donde, en definitiva, la gente puede hacer muchas más cosas de las que podría hacer en casa.

 

Es justo atribuir un grado más de complejidad en el replanteamiento que tienen que hacer los museos y centros patrimoniales en este mundo digitalizado y es que se trata de organizaciones con una profunda vocación de servicio a la sociedad que no pueden ‘simplemente’ focalizarse de forma exclusiva en la demanda. Los museos no pueden actualizarse sin afrontar el peligro de la mercantilización.

 

En cualquier caso, mejorar la accesibilidad de los museos y centros patrimoniales es también una cuestión de supervivencia y, afortunadamente, existe un amplio abanico de opciones para conseguirlo que giran alrededor del análisis del comportamiento del público y que en ningún caso van en detrimento de los criterios de valor artístico y de función social.

 

Por ejemplo, contar personas para analizar los ritmos de afluencia y reducir las colas y los tiempos de espera es un primer paso muy importante que pueden hacer los centros para mejorar la experiencia del visitante. ¿Quien querría moverse de casa a cambio de sufrir golpes de codo y aglomeraciones?

 

Valorar la acogida de las diferentes exposiciones temporales a partir del conteo automático de personas y de los tiempos de visita es también una medida importante que se puede hacer con el objetivo de mejorar la priorización de las diferentes propuestas artísticas. I aún más, analizar los recorridos de los visitantes es una herramienta que permite mejorar la disposición de los elementos.

 

En los últimos meses, muchos museos y centros patrimoniales de nuestro país están incorporando la tecnología necesaria para entender el comportamiento del visitante de forma objetiva y no intrusiva: el MACBA, el CCCB, el Palau de la Música, el Hospital de Sant Pau o el Teatro – Museo Dalí de Figueras son sólo algunos ejemplos y nosotros estamos muy contentos de poderlos ayudar en este proceso.

 

¹ National Endowment for the Arts (agencia federal de los Estados Unidos de América)

² Fuente: Ayuntamiento de Barcelona, Visitantes de los museos y los espacios de exposiciones de la ciudad de Barcelona