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Por fin ya llega el buen tiempo y los festivales empiezan a asomar la cabeza. Buena música, buen clima, buena compañía,…¡pero también aglomeraciones!

 

Respetar el aforo máximo en un espacio delimitado no siempre es sencillo y menos todavía en espacios polivalentes que se van habilitando según el tipo de actividad. No es lo mismo que el público esté sentado a lo largo y ancho de todo el espacio o que esté de pie bailando. La situación también se complica si el público tiene tendencia a concentrarse en uno de los escenarios o pistas de baile o en algún pasillo. El reto es mayúsculo cuando se trata de espacios abiertos con acceso libre ya que el control de aforo es menos explícito por la propia configuración del evento, aunque, obviamente, también se tienen que hacer.

 

Tradicionalmente, el conteo de personas para controlar el aforo se ha hecho manualmente o mediante tornos giratorios. No obstante, estos dos mecanismos presentan problemas, especialmente cuando se trata de eventos masivos. Por un lado, el conteo manual es poco preciso ya que dimensionar grupos de gente que entran a la vez es muy difícil y resulta imposible hacerlo si los que salen se cruzan con los que entran. Por otro lado, la utilización de tornos giratorios, si bien es un método preciso, ralentiza el movimiento de las personas provocando el riesgo de generar aglomeraciones en los accesos. Por estos motivos, hay cada vez un mayor interés por utilizar contadores de personas automáticos, que no interfieren en los flujos normales de personas, para controlar el aforo en este tipo de eventos. Tanto es así, que muchas comunidades autónomas están revisando la normativa de espectáculos públicos y actividades recreativas (siendo Canarias y Catalunya las pioneras en esta materia) para incorporar la obligatoriedad de instalar un contador de personas automático en los accesos de los eventos masivos.

 

Un ejemplo de esta nueva tendencia la encontramos en Los Palomos, un evento nacido en Badajoz el 2011 como respuesta a unas polémicas declaraciones de su alcalde y que este pasado fin de semana celebró su 5a edición. Un evento de acceso libre que se celebra en plena Alcazaba de Badajoz y que con el objetivo de evitar las aglomeraciones del año pasado (según el propia ayuntamiento), este año ha reforzado la seguridad con contadores de personas automáticos.